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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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En un artículo del número de diciembre de la revista The Atlantic, el comentarista Andrew Sullivan dice que Barack Obama debe ser el próximo presidente de Estados Unidos. (“Goodbye to All That”, diciembre del 2007) Sullivan escribe que un programa de “consenso” (de la clase dominante), de guerra sin fin y represión, continuará no importa quién tome las riendas. Así que le hace un reto al lector a escoger al candidato con las mejores capacidades de poner en práctica todo este programa en un ambiente de aislamiento global y profunda marginación social. Y, en el proceso, arroja luz sobre el papel de las elecciones en esta sociedad.
Los que están dispuestos a escuchar un argumento a favor de Obama desde el punto de vista de la clase dominante, sigan leyendo.
Educación cívica 101: Tu voto para presidente “tiene muy poco que ver” con las medidas básicas del gobierno
Primero, una nota sobre las referencias de Andrew Sullivan: Sullivan escribe columnas en el New York Times y la revista Time y sale con regularidad en los programas de televisión sobre la política. Es uno de los principales redactores de The Atlantic. Estableció su legado político como redactor en jefe de The New Republic, donde (entre otras cosas) promovió The Bell Curve, un libro seudocientífico totalmente ridículo pero muy influyente que decía que los negros son inferiores genéticamente a los blancos. Durante sus años como redactor, The New Republic desempeñó un papel clave para (en palabras de Sullivan) “torpedear los planes del gobierno de Clinton de crear un programa de seguro de enfermedad universal”. Un conservador que tiene desacuerdos con los fundamentalistas cristianos (ha dicho abiertamente que es gay), Sullivan invoca como modelos a Ronald Reagan y Margaret Thatcher.
Y sí, apoya la candidatura de Barack Obama como presidente.
Al comienzo del artículo, invoca y deja ver un pequeño secreto de la clase dominante: Tu voto “tiene muy poco que ver” con las medidas básicas del gobierno.
Escuchen lo que dice Sullivan: “La lógica de la candidatura de Barack Obama tiene muy poco que ver con las medidas que propone, que son muy parecidas a las de sus rivales demócratas y que, con pocas excepciones, cuadran en el marco de la política convencional”.
Sullivan hace una lista extensa que muestra que “el marco de la política convencional” ya está establecido, no importa quién sea el próximo presidente. ¿La guerra de Irak? “Tiene un impulso que llevará la ocupación hasta la próxima década”. “Todos los candidatos presidenciales”, continúa Sullivan, “están comprometidos a un despliegue militar sin plazo definido en Afganistán y una alianza firme con Israel”. Y Sullivan ni siquiera presenta como “temas” muchas de las infamias más atroces que han provocado tanta indignación popular (el abandono de los vecinos pobres y negros de Nueva Orleáns, la xenofobia y reino de terror contra los inmigrantes, etc.). En el artículo nunca menciona la tortura.
Además de su proyección del “consenso” que se está desarrollando en la clase dominante, que es muy malo, con toda probabilidad Sullivan se hace ilusiones. Por ejemplo, sugiere que este “consenso” permita el aborto de primer trimestre, algo que los principales candidatos republicanos han prometido parar. Pero la revelación más fundamental no es que las medidas que propone Obama son las mismas que todos los demás candidatos “verdaderos” (que sí son), sino que en realidad no importa qué medidas propone.
Por debajo de la afirmación de Sullivan de que la candidatura de Obama (o cualquier otro) “tiene muy poco que ver con las medidas que propone” está una verdad más profunda que Sullivan no admite, aunque es fundamental a todo el marco que describe. Lo fundamental es que quienquiera que sea elegido como presidente de Estados Unidos preside un sistema de capitalismo-imperialismo que tiene su propia lógica, y si un presidente tratara de oponerse a esa lógica, el sistema lo “invalidaría” rápidamente de una u otra forma. Por ejemplo, si un presidente tratara de retirar las tropas estadounidenses de todos los 130 países donde hay bases militares yanquis, el sistema no lo toleraría y de una u otra forma el estado capitalista "invalidaría" su plan (por medio de "consejos" de asesores de la clase dominante, un juicio de destitución, un "escándalo", o de otra forma). ¿Por qué? Porque la dominación global del capital estadounidense se proyecta y se impone por medio de estas bases militares. Esa dominación global imperialista, a su vez, es clave para el nivel de vida relativamente alto y la estabilidad social de Estados Unidos. Si un presidente tratara de cerrar todas estas bases militares por todo el mundo, sus acciones serían incompatibles con la economía imperialista y la sociedad estadounidense, y causarían graves trastornos.
Tras aclarar que estas elecciones “tienen muy poco que ver con las medidas que propone [Obama]” y “menos que ver con su historial ideológico”, Sullivan llega al argumento a favor de Obama y, al hacerlo, le invita al lector a la complicidad con unos crímenes terribles.
“La reconceptualización más eficaz de Estados Unidos desde Reagan”
Sullivan dice que Obama hace “la reconceptualización más eficaz de Estados Unidos desde Reagan”. Esta reconceptualización no es nada trivial; es clave a una estrategia bélica eficaz. La guerra contra el terror islámico tiene, después de todo, dos flancos: el poder “duro” y el poder “blando”. (Con “poder duro”, Sullivan quiere decir la fuerza militar; con “poder blando” quiere decir los aspectos no militares, “ganar corazones y mentes”, que se emplean en conjunción con el poder militar o la amenaza de recurrir al poder militar).
Escoger cuál candidato (Obama, Clinton, Edwards, McCain u otro) sería el arma de “poder blando” más eficaz en la “guerra contra el terror”, es escoger cuál sería la mejor cara para tapar la verdadera fuente del peor terror global: el imperialismo estadounidense. Examinemos por un momento los horrores que nos ha llevado la “guerra contra el terror”: Hasta un millón de iraquíes muertos; cinco millones de iraquíes desplazados de su vivienda o del país; Afganistán en ruinas, controlado por el Talibán o por caudillos fundamentalistas islámicos que son narcotraficantes y aliados de Estados Unidos; cámaras de tortura de Bagram, en Afganistán, a penales secretos en Europa; entregas extraordinarias a Egipto, Siria, Arabia Saudita para más tortura auspiciada por Estados Unidos; detención sin juicio; Guantánamo; y un mundo atrapado en una polarización espantosa entre la agresión, saqueo y terror imperialista estadounidense, por un lado, y el fundamentalismo islámico, que es tanto un blanco como en muchos sentidos un producto de la “guerra contra el terror”, por el otro.
Vale la pena examinar más la invocación de Ronald Reagan en el contexto del artículo de Sullivan. Dice específicamente que como presidente Obama podría proyectar el poder estadounidense por todo el mundo más eficazmente que cualquier otro presidente desde Reagan.
El chiste de triste fama de Reagan: “Mis conciudadanos, tengo el placer de decirles que hoy he firmado una ley para proscribir a Rusia para siempre. Los bombardeos empiezan en cinco minutos”, es una concentración de su papel en la historia. No solo hizo amenazas nucleares: armó a hampones que sembraron terror en Nicaragua, Afganistán, El Salvador, Guatemala, Angola, Mozambique y docenas de otros países. Fomentó una guerra entre Irak e Irán en que murió más de un millón de personas y apoyó incondicionalmente al gobierno de apartheid de Sudáfrica y al estado racista israelí, cuando ambos reprimían con los medios más brutales imaginables a rebeliones internas de los que viven en sus fronteras.
Desde que sus comentarios en pro de Reagan salieron en un periódico de Nevada, Obama ha tratado de “aclarar” lo que quería decir. Volvemos a examinarlos.
En la entrevista con el Reno Gazette Journal, Obama dijo: “Ronald Reagan cambió la trayectoria de Estados Unidos de una manera que no lo hicieron Richard Nixon ni Bill Clinton. Nos encaminó en un sendero fundamentalmente diferente porque el país estaba listo para seguirlo. Me parece que creían que con todos los excesos de los años 60 y 70, el gobierno había crecido mucho pero sin tomar responsabilidad por su funcionamiento. Me parece que respondió a lo que la población ya pensaba, o sea, ‘queremos claridad, queremos optimismo, queremos regresar al dinamismo y espíritu empresarial que faltan’”.
Más tarde, Obama dijo que ha “dedicado la vida a la lucha contra las medidas de Ronald Reagan", aunque no retractó su comentario. Pero, como hemos visto, las "medidas" no son de lo que se tratan las elecciones. Lo que Obama llama los "excesos" de los años 60 fueron en realidad grandes luchas que pararon a medio camino. Tanto Sullivan como Obama invocan el legado de Reagan para promover “claridad” y “optimismo” acerca de los crímenes del imperialismo yanqui.
Nadie que se opone a la terrible trayectoria en que está encaminado este país debe querer ser parte de una campaña que tiene este objetivo.
Dos escenarios
En su apoyo a la campaña de Obama, Sullivan plantea un par de escenarios serios. Escribe: “Piensen en este caso hipotético. Es noviembre del 2008. Un joven paquistaní musulmán ve en la televisión que Barack Hussein Obama es la nueva cara de Estados Unidos. Con una sola imagen, el poder blando de Estados Unidos ha aumentado no un agujero sino un logaritmo… Si se quiere el arma más burda pero más eficaz contra la demonización de Estados Unidos que alimenta la ideología islámica, la cara de Obama está muy cerca. Desmiente lo que dicen acerca de Estados Unidos como no lo pueden hacer las palabras”.
Este es un argumento a favor de quién podría dar el mejor disfraz a la guerra imperialista sin fin, el asesinato en masa y la tortura. ¿Quién diablos quiere ser parte de escoger quién puede hacer tragar esto?
Y Sullivan dice que además de ser una buena cara para la “guerra contra el terror” por todo el mundo, también podría desempeñar ese papel en cuanto a la represión interna. ¿Qué pasaría —pregunta Sullivan— si “ocurre otro ataque al estilo del 11 de septiembre”? Escribe: “Sería difícil imaginar una repetición de la unidad y solidaridad repentinas de los días que siguieron el 11 de septiembre del 2001, o una oleada de apoyo de aliados y vecinos. Es mucho más fácil imaginar una pelea más enconada sobre quién tiene la culpa (aparte de los perpetradores) y una desconfianza profunda en un gobierno obligado a imponer más restricciones a los viajes, las comunicaciones y los derechos civiles. El actual presidente no sería capaz de inspirar la confianza, para qué hablar del apoyo, de la mitad del país en tal momento. Incluso podrían echarle la culpa de provocar cualquier ataque”.
El contexto de este comentario es quién sería el mejor presidente, en el caso de “otro ataque al estilo del 11 de septiembre” (o una declaración del gobierno de que se han trazado planes para tal ataque), para imponer lo que Sullivan llama eufemísticamente “más restricciones a los viajes, las comunicaciones y los derechos civiles”.
Ahora mismo, hay una cantidad sin contar de personas que figuran en las listas secretas de los que no pueden viajar en aviones. La mayor campaña de espionaje electrónico de la historia humana interviene las llamadas telefónicas y la internet, y prohibe que los bibliotecarios le digan que el gobierno está averiguando los libros que está leyendo. El presidente puede meter preso a cualquier persona, por cualquier razón, sin derecho a un juicio legítimo. Y Sullivan dice que Obama sería la mejor opción para imponer medidas represivas más fascistas.
Una vez más: ¿Por qué diablos quiere ser parte de escoger quién puede hacer tragar esto?
Intensifica la “guerra civil” interna
Sullivan formula su argumento a favor de Obama en el contexto de lo que llama “la intensificación de una guerra civil no violenta”; dice que es un conflicto “acerca de la cultura, la religión y la raza”.
Es cierto que se da un conflicto profundo en Estados Unidos sobre la cultura, la religión y la raza. No lo caracteriza la no violencia sino la violencia unilateral. La supremacía blanca, que en otra época impusieron las chusmas linchadoras y los dogales (y nótense que han vuelto a aparecer los dogales), hoy impone la policía en las ciudades. La guerra cultural religiosa se libra con ataques violentos contra las clínicas de aborto y los que trabajan en ellas. Y hay tanta violencia contra la mujer en esta sociedad, en la forma de violaciones y violencia doméstica, que es parte invisible de la “cultura”.
Además, se da una polarización en el seno de la clase dominante. Por un lado, el núcleo en torno a Bush (y en general las fuerzas de la clase dominante cuyo programa lo expresa o representa el Partido Republicano) tiene una misión (en un sentido literal y religioso) de rehacer el mundo de la “posguerra fría” radicalmente y hacer trizas el “contrato social” con que han mantenido la cohesión de la sociedad estadounidense desde hace generaciones.
Por otro lado, otras fuerzas de la clase dominante operan en el mismo marco, pero temen hacer todo esto tan rápidamente y tan abiertamente, y de una manera que corra el riesgo de hacer añicos la sociedad (en general caracterizado por los dirigentes del Partido Demócrata).
Un hilo importante del artículo de Sullivan son sus consejos sobre cómo manejar el conflicto en el seno de la clase dominante, como el descontento con el estilo y enfoque de Bush (una de las quejas de Sullivan es que Bush “no reconoce matices”). Pero aquí examinemos el argumento de Sullivan de que Obama es la mejor cara para resolver la “guerra civil” interna.
Sullivan escribe que Obama puede conducir a “Estados Unidos, por fin, más allá de la pelea familiar debilitante que se perpetúa a sí misma de la generación del Baby Boom, en que todos nos encontramos sumidos desde hace mucho” y puede parar “la guerra en Estados Unidos que ha predominado desde Vietnam y que se está agudizando peligrosamente”.
La perspectiva de Sullivan es que lo mejor para los que tienen miedo y dudas acerca de la dirección en que estamos encaminados es adoptar gran parte del marco de Bush, pero tratar de moderarlo. Cree que la generación del Baby Boom (con lo que se refiere al legado de los años 60) es un obstáculo a forjar una dirección razonable en el contexto del “consenso que se está desarrollando”. En su artículo, dice que los que se oponen a la “guerra contra el terror”, y las invasiones de Afganistán e Irak, “consideraban que los ataques del 11 de septiembre fueron una respuesta legítima a la política exterior de Estados Unidos de las últimas décadas”.
Es importante evaluar esta tergiversación. La oposición más potente a la “guerra contra el terror” nunca ha dicho que el 11 de septiembre fue una “respuesta legítima” a la política exterior de Estados Unidos, sino que es inmoral, ilegal e ilegítima, y que la gente tiene que forjar otro camino en oposición a McWorld y a Jihad. Por ejemplo, la convocatoria de El Mundo no Puede Esperar, firmada por miles de personas, entre ellas actores, autores, activistas políticos prominentes, empieza así: “TU GOBIERNO está librando una guerra asesina ilegítima contra Irak, basada en mentiras, y tiene a otros países en la mira. TU GOBIERNO tortura, y lo defiende”. (La convocatoria está en el portal worldcantwait.org). Millones de personas en este país han preguntado, y muchos más deben preguntar: “¿por qué nos odian tanto?”.
Tergiversar estas dudas y esta oposición como lo hace Sullivan (y decir que tal oposición considera que los ataques del 11 de septiembre fueron “legítimos”) cuadra con el marco establecido por Bush, con la declaración: “Están con nosotros o están con los terroristas”.
Sullivan, en una presentación exacta de lo que representa Obama, dice que Obama puede aislar a “la generación del Baby Boom” y anular los excesos de los años 60. Una vez más, invoca el legado de Reagan, y no lo hace Sullivan sino Obama, que hace poco habló de la capacidad de Reagan de “transformar nuestra manera fundamental de pensar en nosotros como país…”.
Como escribimos la semana pasada, tras la cultura rebelde de los años 60, “Reagan salió con una gran sonrisa y la risita de un vendedor, pero en realidad movilizaba a una base social fascista para intimidar, silenciar y marginar a los que representaban algo decente, y drogaba a los que estaban en el medio”. (Ver “‘La grandeza de Estados Unidos’, y por qué Obama y Reagan ESTÁN hechos el uno para el otro”, de Toby O’Ryan, en revcom.us) En este contexto, la declaración que Obama repite una y otra vez de que no existe un Estados Unidos liberal, no existe un Estados Unidos conservador, solo existe un Estados Unidos de América, es un llamado a la unidad nacional patriótica, o sea, la unidad con los crímenes más terribles que comete la única superpotencia mundial.
Y una vez más, hay que preguntar: ¿Quién diablos quiere “resolver” las guerras culturales de esta sociedad de esta manera?
Sullivan no habla mucho de la gran división social sobre la opresión del pueblo negro (u otras nacionalidades oprimidas). (La relación de la campaña de Obama y la supremacía blanca está fuera del alcance de este artículo, pero podemos decir que en su ensayo Sullivan describe “la campaña de Obama para atraer a la América blanca: cortés, con una sonrisa y sin movimientos bruscos”). Sullivan habla del crecimiento del fundamentalismo cristiano teocrático. En un método típico de sus escritos, Sullivan define la división social en torno a la religión de tal manera que margina el laicismo y hasta la separación de la iglesia y el estado, llamándola un conflicto entre “estadounidenses temerosos de Dios y los hippys ateos antibélicos”.
Sullivan dice que la religión debe desempeñar un mayor papel en la sociedad y el gobierno que durante el gobierno de Bush. Hay que escoger, dice Sullivan, entre “la burda explotación de lealtades sectarias y el fervor religioso de Bush y Rove” y un mayor papel para la religión que no va tan lejos. Escribe: “No se puede ser líder de Estados Unidos sin tener un pie en la religión y otro en el laicismo”. Sean cuales sean las intenciones de Sullivan, darle a la religión un mayor papel y denigrar la cultura laica (los “hippys ateos”) concede el terreno elevado moral a los fascistas cristianos. Tanto Obama como Hillary Clinton (y antes Bill Clinton) han fomentado la falsa ilusión de que conceder terreno a los fundamentalistas los hará más moderados. En ese contexto, Sullivan dice que las creencias cristianas de Obama dan en el blanco, aunque admite que Hillary Clinton también hace lo posible para acomodarse al crecimiento del fundamentalismo cristiano.
Lo que REALMENTE necesitamos
Lo que subyace el argumento de Sullivan de que Obama es el mejor candidato para manejar todos estos conflictos en la dirección en que la clase dominante quiere encaminar la situación es un reconocimiento explícito de que existe una fuerte polarización en la sociedad estadounidense y que se podría perder el control: “la guerra en Estados Unidos que ha predominado desde Vietnam y que se está agudizando peligrosamente”.
Esta situación no se resolverá automáticamente de una manera que beneficie al pueblo. La indignación global hacia Estados Unidos de ninguna manera es suficiente para llevar a algo positivo. Esto es cierto en este país y por todo el mundo. En este país, la indignación por la dirección en que está encaminada la situación puede tomar, y para muchos está tomando, la forma de apoyar el fascismo cristiano patriótico y querer regresar a un pasado de supremacía blanca incuestionable y apoyo a las guerras de Estados Unidos con el pretexto simplista de “bien vs. mal”. En el mundo, demasiados oprimidos se ven atraídos al fundamentalismo islámico como “respuesta” al imperialismo.
Pero el surgimiento de una auténtica y visible oposición a toda la dirección en que está encaminado este país, que toma partido con y toma como punto de partida los intereses de la humanidad, puede forjar una nueva polarización en Estados Unidos, y crear un clima mucho mejor para el surgimiento de movimientos progresistas y revolucionarios por todo el mundo, y hasta crear oportunidades y fuerzas para el cambio revolucionario en Estados Unidos.
Trabajar para plasmar esto en realidad es algo que vale la pena. ¡Y es mucho más realista que confiar en un candidato y un proceso que son parte de darle la “mejor cara posible” a un mundo de horrores!
“Si se procura convertir a los demócratas en algo que no son y nunca serán, uno termina convirtiéndose en lo que los demócratas en realidad son”.
—Bob Avakian
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Al presentarse la posibilidad de que Barack Obama podría ser el candidato presidencial por el Partido Demócrata, y al llevarse a cabo las elecciones primarias en los estados sureños de Carolina del Sur y Florida, la campaña de Hillary Clinton apeló a la supremacía blanca.
• Después de que Clinton apenas ganó las elecciones primarias de New Hampshire, el procurador general de Nueva York, Andrew Cuomo, un partidario importante de Clinton, criticó a Obama con palabras que evocan imágenes de esclavos negros que, desde el punto de vista del esclavista, se sentían renuentes a ir a trabajar (“You can’t shuck and jive at a press conference”). Esta fue una apelación burda a los estereotipos racistas.
• El 7 de enero, en un discurso de campaña, Clinton dijo: “El sueño del Dr. King empezó a realizarse cuando el presidente Lyndon Johnson hizo aprobar la Ley de Derechos Civiles de 1964... Fue un presidente quien lo logró”. El mensaje fue que el sistema, y Johnson, fueron los principales responsables por los logros que supuestamente les “dieron” a los negros. Esa es una distorsión racista de lo que sucedió. Las concesiones a la lucha por la igualdad las arrancaron las luchas populares de base, con heroicas luchas y sacrificios de los afroamericanos y otros. Tuvieron que enfrentar látigos, cachiporras, mangueras de agua y perros, y ofrendaron la vida por la igualdad. Además, la clase dominante de Estados Unidos se vio presionada a levantar las leyes de segregación más descaradas porque eran una vergüenza y un obstáculo a la expansión del imperialismo y neocolonialismo por todo el mundo. Y es falsa la manera de presentar “Johnson vs. King”. En la lucha contra la supremacía blanca, especialmente en la fase militante y luego revolucionaria, Martin Luther King promovía soluciones de compromiso y se esforzaba por mantener al movimiento pro derechos civiles bajo el control del sistema. (Ver “Martin Luther King, Jr.... Y lo que verdaderamente necesitamos”, Revolución, # 116 en revcom.us) Pero lo que dijo Hillary Clinton acerca de King y Johnson tenía la meta de trivializar, y de hecho trivializó, la lucha y el sacrificio de las masas.
• El 23 de enero, en Charleston, Carolina del Sur, Bill Clinton dijo: “Sin duda alguna reciben votos por su raza o género, y por eso me dicen que Hillary no tiene posibilidades de ganar aquí”. David Leege, científico político de la Universidad Notre Dame, dijo: “Hay un residuo considerable de temor racial, y las frecuentes invocaciones del presidente Clinton de las diferencias de raza y género lo están explotando”. Los Clinton (unos han dicho que el papel de Bill Clinton es del “policía malo”) les hacen el juego y promueven la supremacía blanca al dar a entender que “los negros se están apoderando de todo”.
Durante su primera campaña presidencial en 1992, cuando Bill Clinton era gobernador de Arkansas, regresó al estado para observar la ejecución de Ricky Ray Rector, un negro con problemas mentales. Luego, durante las elecciones primarias en el Sur, posó para las cámaras con un senador de Georgia frente a una cuadrilla de trabajo forzado de presos negros en Stone Mountain, Georgia, la segunda ciudad del Ku Klux Klan. La foto salió en todos los periódicos del Sur el día de las elecciones. Además, un momento crucial de la campaña de Bill Clinton de 1992 fue cuando criticó públicamente a la rapera Sister Souljah.
Como presidente, Bill Clinton eliminó el welfare “tal como ha sido”; supervisó una enorme expansión del sistema carcelario; y firmó la “Ley contra el terrorismo y de la pena de muerte eficaz”, que socavó el derecho de hábeas corpus y el derecho de apelar la pena de muerte, incluso en el caso de nuevas pruebas.
Al apelar a la supremacía blanca esta vez, los Clinton le recuerdan a la clase dominante de su capacidad de parecer “favorables” a los negros al mismo tiempo que imponen la supremacía blanca “en los hechos” y en el pensamiento.
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Revolución #118, 3
de febrero de 2008
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HACER LA REVOLUCIÓN Y EMANCIPAR A LA HUMANIDAD
SEGUNDA PARTE: TODO LO QUE HACEMOS TIENE QUE VER CON LA REVOLUCIÓN (CONTINÚA)
De la Redacción: Lo que sigue es el sexto pasaje de la segunda parte de una charla que dio Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, el año pasado (2007). La charla ha sido revisada en preparación para su publicación y se han incluido notas al pie de página. Estos pasajes se publican en dos partes. La primera parte (en español e inglés) está en línea en revcom.us, tanto como la segunda parte en inglés. La primera parte ha salido en español como una serie de pasajes en la edición impresa del periódico Revolución (ver los números 105, 21 de octubre; 106, 28 de octubre; 107, 4 de noviembre; 108, 11 de noviembre; 109, 18 de noviembre; 110, 25 de noviembre; 111, 9 de diciembre; y 112, 16 de diciembre de 2007). Los pasajes de la segunda parte también se publicarán como serie en Revolución.
El parasitismo aumentado y los “dos sectores anticuados”
Quiero volver brevemente al problema del parasitismo aumentado de la sociedad estadounidense, que es una consecuencia de la posición y el papel del imperialismo estadounidense en el mundo, y a la dinámica, o dialéctica, de los “dos sectores históricamente anticuados”.1 Cuanto más el imperialismo estadounidense persiste en la campaña por un imperio indiscutible y apunta su fuego contra las fuerzas fundamentalistas islámicas —y cuanto más falta una erupción de oposición política masiva en Estados Unidos a esa campaña—, tanto más eso, a su vez, fortalece la tendencia fundamentalista islámica. Al mismo tiempo, cuanto más toda esa dinámica —en la que los “dos sectores históricamente anticuados” (el imperialismo y el yijadismo fundamentalista islámico) se refuerzan mutuamente, aunque al mismo tiempo se oponen— continúa y se fortalece, tanto más difícil será forjar otro camino: salirse de esa dinámica mortífera actual e impulsar y movilizar en torno a un polo positivo, opuesto a ambos “sectores anticuados”; movilizar a las masas populares de ambos lados de esa “gran línea divisoria” del mundo—entre los países imperialistas, sobre todo Estados Unidos, por un lado, y los países oprimidos del tercer mundo, con miles de millones de masas que viven en la pobreza y desesperación, por el otro.
Relacionado con esto, tenemos que luchar simultáneamente contra dos tendencias que representan (en palabras de Engels) “los polos opuestos de una misma mediocridad”. Por un lado, hay una línea —que tiene adeptos entre unas fuerzas “izquierdistas” de Estados Unidos y otras partes— que apoya a los fundamentalistas islámicos simplemente porque en cierta medida se oponen al imperialismo, y al imperialismo estadounidense en particular, sin examinar y sin siquiera preocuparse mucho del contenido de esa oposición y adónde llevarán la ideología y el programa del fundamentalismo islámico—los horrores que realmente representan. Esto destaca lo importante que es la polémica de Sunsara Taylor que publicó Revolución2 hace poco—una polémica contra la Organización Socialista Internacional y su oposición al análisis de los “dos sectores anticuados”, así como contra su línea economicista (y ridícula) de que la gente trabajadora de Estados Unidos no se beneficia del imperialismo—a lo cual tal vez la respuesta más significativa es, simplemente: “¿¡En qué mundo viven, carajo?!”.
Esa es una polémica importante, pero seguirá siendo necesario responder —diseccionar y refutar— este tipo de argumento (de la OSI y otros). En última instancia, representa una orientación derrotista hacia la posibilidad de oponerse al imperialismo por medio de movilizar a las masas sobre bases revolucionarias, y de limitar o relegar la lucha a la contienda entre estas dos fuerzas reaccionarias y anticuadas; viene a ser, o conduce a ser, animadores de uno u otro lado (y en el caso de los que tienen pretensiones “antiimperialistas”, a hacerlo en pro de quienes, como los yijadistas fundamentalistas islámicos, hasta cierto punto se oponen al imperialismo estadounidense, pero, repito, que lo hacen desde una posición reaccionaria e “históricamente anticuada”, tanto política como ideológicamente). Es una cosa cuando en el pasado, la posición y el papel de ciertas personas vino a ser, o se limitó, a simplemente jugar el papel de animadores de las fuerzas que luchaban contra el imperialismo estadounidense, pero esas fuerzas libraban lo que se podía considerar legítimamente una lucha revolucionaria (por ejemplo, la guerra popular de resistencia del pueblo vietnamita contra Estados Unidos). Pero es algo muy diferente si uno se vuelve animador de fuerzas cabalmente reaccionarias, con todos los horrores que ya han cometido y que cometerían en una escala mucho mayor si pudieran hacerlo.
Por otro lado, “el polo opuesto de una misma mediocridad” es la línea que, al fin y al cabo, Estados Unidos es mejor que los fundamentalistas islámicos—porque, según ese argumento, Estados Unidos es una democracia, a pesar de sus defectos. Además se dice que, después de todo, Estados Unidos es un país laico, aunque muchos admiten que hoy las fuerzas fundamentalistas cristianas en el país representan un reto serio a esto. Hace poco Revolución recibió una carta de un preso que defiende ese punto de vista convincentemente: a lo mínimo debemos apoyar la democracia en oposición a las fuerzas feudales u otros reaccionarios, como los fundamentalistas islámicos, que ni siquiera son democráticos; y debemos apoyar la difusión de la democracia, incluso si y donde ocurre por medio de la fuerza militar estadounidense. Por ejemplo, la carta dice que debemos apoyar la intervención de Estados Unidos en Darfur, porque eso sería mejor para la población ahí. Pero, en realidad, en un sentido fundamental, una incursión militar estadounidense —por no decir nada de una invasión y ocupación de envergadura, como ocurrió en Irak, o incluso como se ha dado en Afganistán— empeoraría la situación para las masas populares, con el tiempo, no solo en Darfur sino en el mundo entero. Fortalecería al imperialismo estadounidense y su capacidad de seguir imponiendo horrores a miles de millones de personas por todo el mundo—por medios militares y también por el “funcionamiento normal” de la explotación económica y opresión social del imperialismo, y las estructuras políticas con que las imponen. Pero para captar eso se necesita un punto de vista y un método científicos.
Más allá de la llamada “izquierda”, la línea de tomar partido con el “sector anticuado” imperialista tiene muchos más adeptos. Me refiero a gente que por lo general es “progresista” pero que no pertenece a ningún grupo de la “izquierda” organizado, así como en la sociedad en general. Y, por supuesto, la defienden ciertas personas que tienen una postura de ser partidarios de la ilustración y del pensamiento racional: a veces lo hace de una manera burda y muy agresiva gente como Christopher Hitchens, pero también lo hacen personas que tal vez son, o en cierto sentido parecen ser, más perspicaces y matizadas en su enfoque (por ejemplo, Sam Harris). Tanto Harris como Hitchens polemizan contra la religión en general, pero terminan diciendo que el fundamentalismo islámico es peor que el fundamentalismo cristiano—y en efecto ignoran, o tapan, el auténtico peligro que representa el fascismo cristiano.3
Estas son posiciones que vamos a tener que seguir abordando y refutando, y al hacerlo será muy importante presentar claramente la síntesis correcta en oposición a ambos “polos de mediocridad”. Es crucial captar a fondo el hecho de que apoyar a uno u otro de esos “dos sectores históricamente anticuados” (los sectores históricamente anticuados de la humanidad colonizada y oprimida, y los sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista) acabará fortaleciendo a los dos—y fortaleciendo toda la dinámica en la que se refuerzan mutuamente al mismo tiempo que se oponen. Es sumamente importante captar a fondo, y permitir que cada vez más gente capte, esta dinámica—lo cual también permite entender por qué no sería bueno que Estados Unidos interviniera en Darfur u otros lugares.
Pero también es importante tener muy claro —y esto es algo que recalqué también en “Forjar otro camino”— que entre estos “dos sectores históricamente anticuados”, son los sectores dominantes históricamente anticuados del sistema imperialista, y el imperialismo estadounidense en particular, que por mucho ha hecho y está haciendo el mayor daño en el mundo y representa el mayor obstáculo al avance de la humanidad hacia un mundo radicalmente diferente y mucho mejor. Además de ser una verdad general, esto se plantea muy marcadamente hoy mismo. Así que ahora quisiera centrarme en este sector históricamente anticuado: el sistema imperialista, y el imperialismo estadounidense en particular.
Parasitismo, infantilismo, satisfacción instantánea y falta de moderación
Como un aspecto de esto, vale la pena reconfigurar y reconstruir algo del análisis del libro Consumed (Consumidos), de Benjamin R. Barber, el autor de la formulación “jihad vs. McMundo” (el título de un libro suyo). Aunque el punto de vista de Barber se limita al marco del capitalismo —y dice que no hay alternativa verdadera (ni deseable) al capitalismo, de una forma u otra— Consumed tiene, de todos modos, perspectivas importantes que hacen pensar. Como Barber dice, en esta etapa el capitalismo se encuentra ante la contradicción de que:
“La mayoría global todavía tiene necesidades naturales amplias y auténticas... Pero no cuenta con los medios para abordarlas, ya que está apartada por las disparidades del mercado global (‘la línea divisoria norte/sur’) de la inversión en capital y empleos que le permitiría ser consumidor. Eso es cierto no solo para el tercer mundo global, sino también para el creciente tercer mundo que existe en el primer mundo, los pobres que viven entre los ricos, expuestos a las tentaciones del mercado de consumidores pero sin los medios para participar en él...
“En esta época nueva, en la cual los necesitados carecen de ingresos y los platudos carecen de necesidades, la desigualdad radical simplemente se da por sentado”. (Consumed, pp. 9, 10)
Y un poco más adelante dice:
“El capitalismo está en crisis en ambos lados de la frontera norte/sur. En el norte, en una dinámica que describe de manera convincente William Greider, demasiados productos no rentables persiguen a muy pocos consumidores, a demasiados de los cuales hay que azuzarlos, empujarlos y engatusarlos para que consuman; mientras que en el sur, demasiadas necesidades urgentes pero no rentables persiguen al muy poco capital que existe y que está en manos de dueños desinteresados en quienes no tienen ingreso discrecional—por ejemplo, los habit antes pobres, crónicamente enfermos y profundamente necesitados de la África subsahariana”. (Consumed, p. 45. La paráfrasis que hace Barber de William Greider se refiere al libro de Greider One World, Ready or Not: The Manic Logic of Global Capitalism, Nueva York: Simon & Schuster, 1997)
El capitalismo, dice Barber, ahora tiene que crear necesidades artificiales entre quienes tienen ingreso disponible, y recurrir a la publicidad en gran escala y a la extensión muy elástica del crédito.
El análisis de Barber omite o tergiversa mucho, incluso mucho que es fundamental, como todo el fenómeno histórico de la “acumulación primitiva” del capital, de la que habló Marx con agudeza e ironía punzante4 —tanto como la naturaleza y el funcionamiento del capitalismo ahora en su etapa imperialista. Omite toda la historia de Estados Unidos, por ejemplo: la esclavitud; el uso y la extrema explotación de la mano de obra de los inmigrantes, oleada tras oleada; la expansión hacia el oeste por medio del robo a punta de fusil del territorio mexicano y de los amerindios, la reducción de México a una semicolonia de Estados Unidos y la conquista y reclusión en reservas de los pueblos indígenas por medio del genocidio. Y esto se ha extendido (es muy importante captar esto) a nivel internacional, con el crecimiento del parasitismo en la sociedad estadounidense, a través de una serie de espirales —durante dos guerras mundiales, y luego la resolución de la “guerra fría” y la globalización aumentada que esto desató—, que se combina hoy con la existencia de capas significativas de la sociedad, en el mismo Estados Unidos, que Barber describe como “el creciente tercer mundo que existe en el primer mundo”, con millones de inmigrantes, muchos de los cuales no tienen documentos, en los niveles más bajos del proletariado, y millones de proletarios y semiproletarios más en los centros urbanos, especialmente los negros y los latinos con altísimas tasas de desempleo, que es en gran medida permanente en cuanto a la economía formal y oficial.
Para ampliar algo sobre la extensión de esto a través de una serie de espirales, entre ellos dos guerras mundiales, en el comienzo de la charla “Por qué estamos en esta situación… y qué hacer al respecto: Un sistema totalmente podrido y la necesidad de la revolución”5 se dice que no siempre era cierto que, en la “configuración” de la sociedad estadounidense, ha existido un “centro gordo”, que abarca los sectores más aburguesados de la clase trabajadora tanto como nuevas y viejas capas de la pequeña burguesía más clásica. Pero a través de una y luego otra guerra mundial en la primera mitad del siglo 20, y los avances (en el marco imperialista) que logró Estados Unidos por medio de esas guerras, la configuración en Estados Unidos cambió en consecuencia y el parasitismo aumentó. El proletariado más clásico se disminuyó en términos relativos, e incluso en términos absolutos, en cuanto al proletariado industrial, y los sectores más aburguesados de la clase trabajadora y las capas intermedias crecieron a través de cada uno de esos espirales asociados con las dos guerras mundiales. La explotación —incluso la forma más extrema de explotación “fordista”, es decir, la explotación que requiere mucha mano de obra— no se eliminó del sistema, ni siquiera en Estados Unidos, pero se hizo mucho más “internacionalizada”: a nivel internacional, se extendió más amplia y profundamente. Y esto, repito, es a la vez una expresión del parasitismo aumentado que caracteriza la propia sociedad estadounidense y algo que ha ido de la mano con él (en el caso de la clase dominante imperialista, ha sacado enormes ganancias de la explotación de miles de millones de personas por todo el mundo, en particular del tercer mundo, y en el caso de la población en general, ha disfrutado de los beneficios de ella, aunque de forma muy desigual). En cierto sentido, es como el verso del poema de Yeats (“The Second Coming”) acerca del “grillete que se extiende”. Ha sido un proceso de espirales en que, en Estados Unidos, la clase trabajadora, en su forma “clásica”, se ha disminuido y los sectores más “parasitados” han aumentado, mientras que por otro lado, en una escala mundial, cada vez más masas se encuentran atrapadas, de una u otra manera, en la red de explotación capitalista, con el crecimiento de la correspondiente pobreza, miseria y brutalización. Así que, una vez más, no es que el imperialismo de alguna manera ha abolido la explotación extremadamente intensa que lleva a la pobreza extrema; sino que cada vez más la ha “extendido” y la ha convertido en un fenómeno cada vez más internacional—y esto está íntimamente relacionado al parasitismo aumentado y los cambios en la “configuración” (social y de clase) en Estados Unidos mismo.
Así que, ahora, el extremo parasitismo de la sociedad estadounidense, y su relación con el resto del mundo, es algo con que tenemos que tratar—algo con que, por así decirlo, tenemos que lidiar. Pensaba en una muy buena manera de resumir esto—la manera en que grandes sectores de la población están apartados del trabajo físico, y del proceso de la producción, y al mismo tiempo muchos se permiten participar en el burdo consumo excesivo, hasta de la comida. Y se me ocurrió que lo que realmente capta esto son las competencias de comer perros calientes. [Risas] Son competencias de gente de los países imperialistas, hasta de Japón —¿cómo se llama, Kobayashi? — y la pregunta es: “¿volverá a ganar este año?”. [Risas] Pero resulta que hay un “gran” giro de los acontecimientos, y “un estadounidense captura el récord mundial, qué bueno”. Sesenta y dos perros calientes, en unos cuantos minutos. Piensen en lo grotesco que es este fenómeno. Por un lado hay personas que se atiborran de perros calientes tan rápidamente como sea posible, para salir adelante en esta competencia perversa, mientras por otro lado la gran mayoría de la humanidad lucha simplemente para tener lo suficiente para comer, y muchos ni siquiera pueden hacerlo en las condiciones de dominación imperialista y las relaciones de explotación y opresión asociadas con ella—y sí, el extremo parasitismo en los países imperialistas, especialmente Estados Unidos.
Comparen este parasitismo, y los fenómenos que engendra, con lo que capta el subtítulo de un capítulo del libro de Mike Davis Planet of Slums (Planeta de ciudades-miseria). El subtítulo es “Vivir en la mierda”—y no es una metáfora sino una descripción literal de la situación de enormes cantidades de personas en las barriadas y ciudades miseria por todo el tercer mundo. Comparen esto con la falta de moderación despilfarradora de muchos (aunque, por supuesto, de ninguna manera todos) de los que viven en los países imperialistas.
Y, por supuesto, al lado de este parasitismo aumentado y, sí, falta de moderación, se promueve el individualismo extremo en Estados Unidos. Este siempre ha sido un país marcado por el individualismo pero ha llegado a nuevos extremos—o un nuevo nivel más bajo. Se ve en los anuncios publicitarios—venden una ideología tanto como unos productos, hasta en el nivel más sencillo. Examinemos por ejemplo el anuncio publicitario de un champú: te ayudará de esta u otra manera—y luego el remate: “Después de todo, yo lo merezco”. La actitud que promueven, una y otra vez, por estos medios, es el individualismo extremo, el ensimismamiento y la falta de moderación.
Y al lado de esto —es uno de los puntos que Barber subraya que tiene cierta validez e importancia— promueven mucha “infantilización” de la población. Aunque no queremos ni debemos rebajarnos al nivel anticientífico (y, de hecho, individualista) de la psicología burguesa, Barber tiene razón cuando dice que una de las líneas divisorias clave entre niños y adultos es la capacidad de diferir la satisfacción inmediata; y que, si quieren vender una amplia gama de productos, una de las mejores maneras de hacerlo es impedir o dar marcha atrás al salto que representa adquirir la capacidad de diferir la satisfacción—infantilizar a la gente hasta tal punto que se dedica a la búsqueda constante de cada vez más satisfacción inmediata. Por supuesto, hasta en un país imperialista depredador como Estados Unidos, esto no se puede realizar sin una extensión sin precedentes del crédito; y en este país enormes cantidades de personas llevan un tren de vida que no se pueden costear.
Muchas veces esto llega a extremos ridículos. En su libro Maxed Out (Endeudado al máximo), James D. Scurlock dice que tanto más deuda uno tiene, más crédito le darán, hasta cierto punto, mientras exprimen una tasa de interés que haría pasar vergüenza a un usurero. Por ejemplo, las compañías de tarjetas de crédito cobran una tasa de interés increíble. Pero, como dice Barber, por otro lado, dirigen sus anuncios publicitarios diseñados para adultos a los niños para que exijan cada vez más bienes de consumo (una variedad de juguetes, etc.), mientras buscan prolongar la infantilización de los adultos para que sigan adictos a la satisfacción instantánea. Así que la mentalidad de “yo quiero”, “yo necesito”, se reafirma continuamente. Aunque esta no es la dinámica fundamental, esto contiene parte de la verdad y tiene cierta importancia captarlo en sus expresiones y consecuencias sociales e ideológicas.
Todo esto es otra parte del terreno político e ideológico, por así decirlo, ante nosotros—con que tenemos que lidiar y que tenemos que transformar.
Un elemento clave de esto —otra dimensión de la manera en que los imperialistas enfocan el mundo— es que no solo crearon sino que mantienen pertinazmente las fuerzas armadas voluntarias. Mientras instan al resto de la sociedad a meterse en actividades como “expediciones patrióticas a las tiendas”, existe una institución, que por lo general atrae a sus miembros de las capas inferiores de la sociedad, cuya tarea es librar las guerras de que todo esto depende a fin de cuentas. Y se han esforzado conscientemente para mantener al resto de la sociedad protegida y aislada de eso. Mucha gente ha hecho comentarios sobre esto, y aunque no debemos exagerarlo y abordarlo unilateralmente, una observación que han hecho algunas personas contiene algo de la verdad: si vuelven a instituir la conscripción, la actitud de mucha gente cambiará en gran medida y muy rápidamente. Piensen en cuanta gente hoy dice: “Bueno, no me gusta lo que está pasando, pero ¿qué se puede hacer?” o “Fui a las protestas al comienzo de la guerra de Irak, pero no lograron nada, así que ahora simplemente voy a vivir”. Esto cambiará en gran medida —no debemos exagerar esto, pero es cierto que esto cambiará en gran medida— si la conscripción militar pende sobre muchos jóvenes (y sus familias). Y sería muy interesante ver si pendería sobre muchas jóvenes también, además de los jóvenes, en este momento. En el pasado, la conscripción fue un fenómeno solo para los hombres, pero sería muy interesante ver si lo podrían hacer ahora, y cuáles contradicciones se agudizarían, según lo que hagan (si aplican la conscripción tanto a las mujeres como a los hombres, o solo a los hombres).
Así que, además de las otras razones, esta es otra dimensión de por qué el gobierno de Bush en particular, y la clase dominante en general, se afierran tenazmente a las fuerzas armadas voluntarias. Es parte de todo un enfoque estratégico de tener una fuerza militar de alta tecnología, con tropas un poco más calificadas que en el pasado para usar esta tecnología, y de que este componente altamente tecnológico compensará (o será sustituto para) las grandes cantidades de soldados que tenían que reclutar en el pasado. Esto no es simplemente un enfoque militar. Es esto, pero también tiene una dimensión política de calcular muy conscientemente las consecuencias e implicaciones sociales de apartarse de una fuerza militar voluntaria y todo el sistema en que, por un lado, atrae a una pequeña sección de la sociedad a esta institución —que tiene valores y actitudes muy diferentes y una organización totalmente diferente del resto de la sociedad, para ser el brazo militar de este sistema— mientras el resto de la sociedad rebosa de individualismo extremo y hasta de infantilismo.
No todos, pero demasiados estadounidenses —especialmente los de las capas medias, aunque no solo ellos— en verdad han caído en ser infantiles, y se dejan distraer fácilmente por los juguetes. “¡Aquí a medianoche llegará el nuevo teléfono iPhone!”. Harán cola, y se pelearán entre sí para hacerlo, para comprar el nuevo iPhone, pero no pueden movilizarse contra la tortura y las guerras y todo lo demás que está haciendo su gobierno, en su nombre y ante sus propios ojos—realmente ni siquiera se esconde.
Bueno, es cierto que, especialmente en el período que precedió la invasión estadounidense de Irak, grandes cantidades de personas se movilizaron en oposición a esto y a la dirección en general en que estaba encaminado el gobierno de Bush. Y ha habido protestas, por supuesto, hasta protestas importantes, desde esa fecha. Pero la verdad es que, mientras que el gobierno de Bush ha dejado en claro que, a pesar de las grandes dificultades con que se ha tropezado en Irak, está resuelto a perseverar en el mismo curso, y hasta amenaza con intensificarlo, con un ataque a Irán —y los demócratas y la clase dominante en general han dejado en claro que aceptan todo esto, o por lo menos que no harán nada importante en oposición—, mientras que mucha gente sabe que esto está mal, que ha llevado a consecuencias horrorosas y que tiene el potencial de algo aun peor, una cantidad demasiada grande de esta gente se ha refugiado en la pasividad —y en lo que viene a ser la complicidad— con el pretexto de que tratar de parar esto parece ser una tarea de muy enormes proporciones y requiere demasiado sacrificio.
Moralmente esto es el equivalente de encontrarse con un hombre que golpea y viola a una mujer y no hacer todo lo posible para pararlo. Se puede gritarle “¡Basta ya!”. Pero luego, cuando se da la vuelta de manera amenazadora y responde “No, esto realmente tengo que hacerlo”, simplemente se va con el rabo entre las piernas y dice entre dientes, “Bueno, no sabía que estaba tan resuelto a hacer esto—y no quiero que me haga daño a mí”.
Y esta complicidad sucede mientras, como pone de manifiesto tan gráficamente el logotipo de El Mundo no Puede Esperar, el mundo se quema y se avecina amenazadoramente la posibilidad de una situación mucho peor.
Como señalé en la charla “Por qué estamos en esta situación… y qué hacer al respecto: Un sistema totalmente podrido y la necesidad de la revolución”, este es todo un estilo de vida, y fundamentalmente todo un sistema, que requiere y provoca la guerra, de varios tipos. Si piensan en esto detalladamente, se puede ver por qué no se lo puede mantener sin librar la guerra continuamente de una u otra forma—directamente o por medio de sustitutos. Es todo un sistema, con el parasitismo extremo, que no se puede mantener de otra manera.
Como también he recalcado (en esta charla y otras obras), ese parasitismo va de la mano con la deuda en una escala enorme, y realmente no es posible sin ella —tanto la deuda personal de grandes capas de la población como la enorme deuda gubernamental—, con interconexiones entre estas dimensiones de la deuda y repercusiones, potencialmente mucho mayores, a nivel internacional tanto como en el país. Kevin Phillips habla de esto en el libro American Theocracy (Teocracia estadounidense); y James Scurlock, en Maxed Out (Endeudado al máximo), examina unos aspectos de esto también, como sus efectos en amplios sectores de la clase media. En un sentido la “infantilización” —“déjenme ser un niño y jugar con mis bienes”— se convierte en su contrario para muchísima gente. Tras romperse el encanto de las compañías “dot.com”, el nuevo problema ha sido el mercado de viviendas, que inflaron con muchos préstamos que atrajeron a los que en realidad no tenían con que comprar las casas que los vendían —préstamos de solo interés, hipotecas de tasa variable (o préstamos “subprime”), y así sucesivamente—, y de repente había que pagarlos. Este encanto se está rompiendo de muchas maneras, también, y esto afecta a mucha gente muy ampliamente —de la clase media y los sectores más empobrecidos— y tiene repercusiones en la economía de Estados Unidos y del mundo, en general.
Hoy las presiones de todo esto se están agudizando y tienen el potencial de exagerarse más. Por ejemplo, piensen otra vez en las muchas presiones que están pasando las fuerzas armadas voluntarias como consecuencia de lo que, para la clase dominante, ha vuelto la debacle en Irak. Piensen en el potencial de las presiones mucho mayores que pasarán a consecuencia de los planes imperialistas de los que Irak es una parte. Y piensen en las consecuencias potenciales de todo esto en el fenómeno del parasitismo, si no logran mantener la estabilidad con las fuerzas armadas voluntarias.
Si examinamos y pensamos en todo esto en relación con este fenómeno del parasitismo aumentado, y todo lo que va de la mano con él, podemos captar otra dimensión más de lo importante que es para la clase dominante promover el fascismo cristiano y por qué un sector poderoso de la clase dominante apoya a las fuerzas fascistas cristianas que desempeñan un papel tan prominente en la sociedad estadounidense hoy. Esto es muy importante—como una fuerza de cohesión en general, y en particular como núcleo de apoyo al sistema imperialista y todo el curso en que lo ha encaminado el gobierno de Bush.
Hace varios años señalamos (en “La verdad sobre la conspiración derechista... y por qué Clinton y los demócratas no son la respuesta”) que si bien gran parte de este individualismo extremo, parasitismo aumentado y consumismo incesante causa auténticos problemas y encarna auténticos obstáculos desde la perspectiva de nuestros objetivos revolucionarios, también plantea problemas significativos para la clase dominante, aunque los promueve también. Por varias razones y motivaciones, una de las cuales sin duda alguna son las manifestaciones extremas del individualismo, en amplios sectores de la sociedad estadounidense la idea de sacrificarse por el sistema imperialista no tiene muchos adeptos. Eso entraña una contradicción aguda—no solo para nosotros, desde nuestra perspectiva, sino también para los imperialistas, desde la perspectiva y con relación a su objetivo de establecer un imperio indiscutible e indisputable. “La verdad sobre la conspiración derechista” tiene citas del Manifiesto comunista acerca de que el capitalismo ha reducido todo al cruel pago al contado y ha eliminado el sentimentalismo y fervor religioso, etc., de la explotación; pero también dice que existe un sector de la clase dominante hoy que quiere reinvertir en este cruel pago al contado el sentimentalismo y fervor religioso, porque teme que no puede mantenerlo todo bajo su control si no lo hace. Vale la pena citar lo que dice “La verdad sobre la conspiración derechista” extensamente:
“Lo que Marx escribió hace 150 años en el Manifiesto comunista acerca de las relaciones de producción burguesas desenfrenadas viene muy al grano, sobre todo en lo que se refiere a ciertos sectores de la población estadounidense en el mundo del capitalismo ‘post-guerra fría’. El siguiente pasaje del Manifiesto es muy contundente: ‘Dondequiera que ha conquistado el poder, la burguesía... ha desgarrado sin piedad [las relaciones feudales] para no dejar subsistir otro vínculo entre los hombres que el frío interés, el cruel ‘pago al contado’. Ha ahogado el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués en las aguas heladas del cálculo egoísta. Ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio... En una palabra, en lugar de la explotación velada por ilusiones religiosas y políticas, ha establecido una explotación abierta, descarada, directa y brutal’. Aquí se encierra una gran ironía: el ‘triunfo’ y el ‘triunfalismo’ del capitalismo hoy por hoy han producido ciertos efectos y sentimientos que tienden a socavar la voluntad de sacrificarse por ‘dios y la patria’, es decir, por los intereses y exigencias del imperio yanqui, dentro del país y a nivel internacional. Por eso, los ‘conservadores’, principalmente la derecha cristiana, buscan reavivar e imponer precisamente ‘el sagrado éxtasis del fervor religioso, el entusiasmo caballeresco y el sentimentalismo del pequeño burgués’; es decir, resucitar una situación en la cual impere una explotación mundial más brutal que nunca, pero ‘velada por ilusiones religiosas y políticas’”. (Bob Avakian, “La verdad sobre la conspiración derechista... y por qué Clinton y los demócratas no son la respuesta”, Obrero Revolucionario (hoy Revolución), 17 de octubre de 2004; el Obrero Revolucionario lo publicó en el otoño de 1998; está en revcom.us)
Esto destaca lo importante que es para la clase dominante tener un movimiento fundamentalista religioso —un movimiento fascista cristiano— que dice que Estados Unidos debe tener, y tiene que tener, una relación especial con dios y tiene que imponer su “misión decreta por dios” al mundo, a punta de fusil (o por medio de sus fuerzas armadas de alta tecnología). Además, explica (y “ubica”) la propugnación muy ferviente de parte de un sector de la clase dominante de esa orientación y ese programa fascista cristianos como una fuerza de cohesión, en el contexto de la campaña de guerra y represión en que está encaminado el gobierno de Bush.
Lo que es muy importante, existen dos fuerzas e instituciones principales en Estados Unidos hoy que, en oposición al individualismo desenfrenado que caracteriza a la sociedad en general, encarnan un polo opuesto. Es decir, existen dos fuerzas e instituciones principales que representan los intereses de la clase dominante y encarnan un polo opuesto al individualismo extremo de esa manera—un polo opuesto de colectivismo reaccionario con una orientación fascista y una jerarquía extrema. ¿Cuáles son esas dos instituciones? Las iglesias fascistas cristianas y las fuerzas armadas. He aquí otra base de un fuerte entrelazamiento de estas dos instituciones y de la gran influencia que ejercen los fascistas cristianos en particular en los oficiales de las fuerzas armadas estadounidenses.
Todo esto es una expresión de las varias dimensiones —y los aspectos contradictorios— de “vivir en la casa de Tony Soprano”6 (que es otra manera de hablar del parasitismo y privilegio que existen para sectores grandes de la población que vive en la potencia imperialista número uno del mundo, la única superpotencia del mundo). Y esto se relaciona con la necesidad urgente de hacer romper con esto —de forjar otro camino— y de dar un papel central, como los cimientos de esto, a los que menos interés tienen en “vivir en la casa de Tony Soprano”, aunque también es necesario hacer trabajo político (e ideológico) en diferentes sectores del pueblo, entre los que se encuentran más enredados en este exceso parasítico, consumismo, individualismo y, sí, infantilismo. En todo momento tenemos que mirar más allá de la situación inmediata, y ver la perspectiva de más largo plazo y los motivos y dinámica más profundos.
Esta serie continuará en el próximo número de Revolución.
1 Nota del autor: Con respecto al parasitismo aumentado y los “dos sectores anticuados”, además de mi charla “Forjar otro camino”,entre otras las siguientes obras son “fuentes de información” valiosas: Planet of Slums, de Mike Davis (Verso Publishers, 2006), en español “Planeta de ciudades-miseria”, en New Left Review 26; AMERICAN THEOCRACY, The Peril and Politics of Radical Religion, Oil, and Borrowed Money in the 21st Century, de Kevin Phillips (Viking/Penguin Group, 2006); Consumed, How Markets Corrupt Children, Infantilize Adults, and Swallow Citizens Whole, de Benjamin R. Barber (W.W. Norton & Company, 2007); MAXED OUT, Hard Times, Easy Credit, and The Era of Predatory Lenders, de James D. Scurlock (Scribner, 2007); y TARGET IRAN, The Truth About the White House’s Plans for Regime Change, de Scott Ritter (Nation Books, 2007). “Forjar otro camino” está en el portal revcom.us; Revolución la publicó como serie en el 2007, en los números 83, 25 de marzo; 85, 22 de abril; 86, 29 de abril; 87, 6 de mayo; 88, 13 de mayo; 89, 20 de mayo; 90, 27 de mayo; 91, 10 de junio; 92, 17 de junio; 93, 24 de junio; 94, 1º de julio; 95, 15 de julio; 96, 22 de julio; 97, 29 de julio; 98, 19 de agosto; 99, 26 de agosto; y 100, 9 de septiembre.[regresa]
2 “El imperialismo estadounidense, el fundamentalismo islámico... y la necesidad de otro camino”, en el #92, 17 de junio de 2007.[regresa]
3 Bob Avakian habla más sobre este fenómeno —y refuta el argumento de gente como Harris y Hitchens— en “El fundamentalismo religioso, el imperialismo y ‘la guerra contra el terror’” y “¿Por qué está creciendo el fundamentalismo religioso en el mundo actual—y cuál es la verdadera alternativa?”, que son pasajes de un libro que publicará Insight Press en la primavera del 2008, titulado AWAY WITH ALL GODS! Unchaining the Mind and Radically Changing the World. Los pasajes salieron en Revolución #103, 7 de octubre de 2007, y #104, 14 de octubre de 2007.[regresa]
4 Por ejemplo, lo siguiente de Marx:
“El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, la cruzada de exterminio, esclavización y sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista”. (Carlos Marx, Capital, tomo I, p. 638)[regresa]
5 “Why We’re In the Situation We’re in Today…And What To Do About It: A Thoroughly Rotten System and the Need for Revolution” (Por qué estamos en esta situación… y qué hacer al respecto: Un sistema totalmente podrido y la necesidad de la revolución) es una de las 7 Charlas que dio Bob Avakian en el 2006, que están en los portales revcom.us/avakian y BobAvakian.net (en inglés).[regresa]
6 Bob Avakian habla de “vivir en la casa de Tony Soprano” en “Forjar otro camino”, que está en el portal revcom.us y que Revolución publicó como serie. El pasaje que habla de “vivir en la casa de Tony Soprano” está en Revolución #87, 6 de mayo de 2007.[regresa]
Esta serie continuará en el próximo número de Revolución.
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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De una declaración del Comité 21 de Enero (traducción de Revolución):
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El 21 de enero, la celebración oficial del cumpleaños de Martin Luther King, de unos 30 racistas de una chusma linchadora asociada con el Movimiento Nacionalista supremacista blanco fueron a Jena. Llevaban dogales y coreaban lemas como “Meter presos a los 6 de Jena” y “Abajo Martin Luther King”. En un ejemplo despreciable de la colaboración del gobierno con estos klanistas, las autoridades permitieron que algunos estuvieran armados. Este odio racista fue como un linchamiento sin cadáver.
El Comité 21 de Enero estaba resuelto a unirse con otros para oponerse políticamente a estos klanistas y ahogar su mensaje. Se planteó la pregunta: ¿qué mensaje dominará el día? ¿El de los supremacistas blancos que llevan dogales por las calles de Jena? ¿O un mensaje diferente que dice: “No a los racistas de una chusma linchadora”, “Libertad para los 6 de Jena” y “Queremos un mundo mejor”?
Unas 150 personas de todo el país se unieron a vecinos de Jena y sus alrededores para marchar al palacio de justicia del condado LaSalle, donde se congregaron los klanistas. Tocamos tambores, silbamos, coreamos y gritamos nuestro mensaje en la calle. Con resolución y mucho ruido, ahogamos el mitin de los supremacistas blancos.
Con poca anticipación, y ante intimidación y controversia política, la gente acudió a la convocatoria del Comité 21 de Enero: ¡Oponerse a los linchadores racistas! ¡No a los dogales! ¡Libertad para los 6 de Jena! ¡Queremos un mundo mejor! La diversidad de nuestra manifestación fue una expresión de la oposición de gente de todas las nacionalidades, de todo el país, al racismo: Participaron una pequeña cantidad de vecinos de Jena, negros y blancos, así como vecinos de Alexandria y Ferriday, dos pueblos cercanos. Fue gente de Los Ángeles, Nueva York, Atlanta y Nueva Orleáns, y de Detroit, Cleveland, Jersey City (New Jersey), Durham (Carolina del Norte), Chicago, Ohio, Texas y Montana. Participaron estudiantes de prepa de St. Louis, y universitarios de la Universidad de Texas, Columbia College de Chicago y la Universidad DePaul.
Llegaron activistas de C3/Hands Off Iberville y Common Ground en un camión desde Nueva Orleáns. El Club Revolución de Harlem fue en una camioneta desde Nueva York. Estuvieron presentes partidarios del Partido Comunista Revolucionario. También fueron activistas de FIST de New Jersey. Black Men 7 llevó a varias personas de Eunis, Louisiana. Mostramos al mundo la resolución de gente de todo el país para ir a Jena y oponerse a los dogales y la supremacía blanca. Fuimos con el mensaje de Libertad para los 6 de Jena y declaramos ante la comunidad negra y todos los que se oponen al racismo en Jena: “Estamos aquí para defenderlos”.
No se puede parar con esto. A los que se han opuesto al racismo en Jena los han reprimido y atacado. Todavía planean juzgar a cinco de los 6 de Jena y la segregación, el racismo y la criminalización de los jóvenes negros continúan en Jena y por todo el país. ¡¡¡Seguiremos luchando y demandando “¡Libertad para los 6 de Jena!”, y nuestros esfuerzos en Jena serán una declaración de que dondequiera que aparezca la supremacía blanca, nosotros estaremos presentes para oponerle resistencia porque no aceptamos un mundo con dogales!!!
La convocatoria del Comité 21 de Enero, informes de prensa sobre la protesta y otra información están en http://januaryinjena.blogspot.com.
Hay fotos de la protesta en el portal http:wwwthetowntalk.com (ver "photo gallery" o busca el enlace en revcom.us).
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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Estoy leyendo —voy por la mitad—The Shock Doctrine, The Rise of Disaster Capitalism (La doctrina del shock, El auge del capitalismo de desastre), de Naomi Klein. Ya está claro que el libro tiene percepciones y análisis valiosos, aunque la tesis principal en última instancia no es una explicación fundamentalmente válida de la realidad que examina, y tiene cierta tendencia hacia el instrumentalismo en cuanto a esa tesis (es decir, tiene una tendencia a interpretar —o reinterpretar— los sucesos para que cuadren con su tesis). Pero lo que una vez más destaca, y de lo que quiero hablar aquí, es que el libro tiene lo que son las tergiversaciones y ataques de rigor contra el comunismo demasiado frecuentes hoy por día (y de los socialdemócratas como Klein igual que de otros); y tiene los problemas relacionados de metodología que caracterizan a los anticomunistas “progresistas” en general.
Como ejemplo concentrado y atroz de esto, al comienzo de The Shock Doctrine (en la introducción, “En blanco es hermoso”), cuando trata de trazar una comparación entre la población norteamericana tras el 11 de septiembre del 2001 y la población de China en medio del auge masivo de la colectivización del campo durante la primera década del socialismo en ese país, Klein tergiversa grotescamente lo que dijo Mao en un ensayo breve de 1958, “Presentación de una cooperativa”. Específicamente, Klein hace referencia —menciona fuera del contexto y tergiversa completamente— a lo que dice Mao acerca del lado positivo del hecho de que entre las características que distinguen a las masas chinas se destaca su “pobreza y desnudez”. Klein escribió que tras el 11 de septiembre de 2001:
“De repente, nos encontramos viviendo en una especie de Año Cero, en el cual todo lo que sabíamos podía desecharse despectivamente con la etiqueta de ‘antes del 11-S’. Aunque la historia jamás ha sido nuestro punto fuerte, Norteamérica se había convertido en una tabla rasa, una verdadera ‘página en blanco’ sobre la cual se podían ‘escribir las palabras más nuevas y más hermosas’, como Mao le decía a su pueblo”. (The Shock Doctrine, p. 16)
Aquí vemos que Klein empieza con una percepción válida e importante, e inmediatamente la distorsiona y la menoscaba con un ataque infundado y ciego contra Mao (y, por asociación, contra el comunismo en general). Es difícil saber si aquí Klein lo hace conscientemente y adrede, o si simplemente es el resultado “espontáneo” de las tergiversaciones que caracterizan su punto de vista socialdemócrata y democrático-burgués, y los prejuicios anticomunistas que conlleva. Y no estoy en condiciones de decir si Klein de hecho leyó este ensayo de Mao pero de todos modos decidió usar esta cita completamente fuera del contexto para tergiversar, y en realidad invertir, su significado; o si Klein simplemente encontró esta cita de Mao en algún lugar y, como es muy común entre los que se han tragado todas las calumnias acerca del comunismo, simplemente la repitió sin investigar la fuente de que la sacaron ni el contexto en que cuadra. Pero, de cualquier modo, si se lee el ensayo de Mao, no cabe duda (es decir, no cabe duda si no se ve la situación a través del prisma tergiversado del anticomunismo obsesivo) de que el espíritu y el significado esencial de lo que Mao expresa, tanto en esta cita en particular y en todo el ensayo, es exactamente el opuesto de lo que Klein insinúa con el uso tergiversado de esta cita.
Lo que Klein sugiere es que Mao abordó la situación como tirano “totalitario” empeñado en la “ingeniería social” de centenares de millones de personas, siguiendo la línea de sus perspectivas y planes comunistas “fundamentalistas” y “absolutistas” (como lo presenta Klein, es lo mismo que hacen George W. Bush y los “fundamentalistas del capitalismo de mercado libre” en general, pero al otro extremo del espectro político, por así decirlo). En realidad, al leer este breve ensayo de Mao, se encuentra que destaca la conciencia política e ideológica y la iniciativa consciente cada vez mayores de las masas chinas, y en particular de los campesinos, que eran la inmensa mayoría de la población y a quienes nunca antes los veían ni trataban como algo más que bestias de carga. “El espíritu comunista se desarrolla vigorosamente en todo el país”, dice Mao; y continúa destacando que “Nunca como ahora se vio a las masas populares tan animadas y pletóricas de audacia y combatividad”. Después de subrayar, y de ampliar brevemente, esto y otros puntos relacionados, Mao dice:
“Entre las características que distinguen a los seiscientos millones de chinos, se destaca su ‘pobreza y desnudez’. Esto podría parecer malo, pero en realidad es bueno. La pobreza impulsa el anhelo de cambio, de acción, de revolución. En una hoja de papel en blanco, desnuda, se pueden escribir las palabras más nuevas y hermosas y pintar los cuadros más originales y bellos”.
Y luego Mao habla de los dazibao que desarrollaron y utilizaron las masas populares como medio para llevar a cabo ellas mismas los debates de masas y la lucha ideológica, tanto como para criticar y denunciar a los explotadores y opresores que se oponían a la revolución. Como lo expresó Mao (con referencia a un poema china clásico), los dazibao, y en general el auge político de las masas populares, han “disipado la pesada atmósfera” en el campo y por todo el país.
De lo que se ha citado aquí —y de una lectura honesta de todo el ensayo de Mao— no cabe duda de que todo el espíritu y propósito de lo que dice Mao tiene que ver con ensalzar, y usar como base para seguir desarrollando, el hecho de que las masas populares nunca antes estaban tan inspiradas, militantes y audaces. Específicamente, está claro que el significado esencial de lo que dice Mao es que su “pobreza y desnudez” no solo las lleva a querer el cambio radical sino a ser capaces, mucho más fácilmente que quienes tienen algo que perder, de tomar la iniciativa para luchar por ese cambio radical. Y no cabe duda de que lo que dice Mao es que las “palabras más nuevas y hermosas” y los “cuadros más originales y bellos” los escribirán y los pintarán las masas populares ellas mismas—sí, con la dirección del Partido Comunista. Como lo resume Mao:
“¿Tiene aún el pueblo trabajador chino el aspecto de esclavos que tenía en el pasado? No. Se ha convertido en amo. El pueblo trabajador que vive en los 9 millones 600 mil kilómetros cuadrados de la República Popular China comienza ahora realmente a ejercer su dominio sobre esta extensión de tierra”.
Es importante denunciar las tergiversaciones grotescas en la manera en que Klein trata esto por sí mismas y además porque son muy típicas y representativas, hoy en día especialmente, de una orientación y método —no solo entre los reaccionarios declarados, agresivos y que no piden perdón sino, desafortunadamente, también entre demasiada gente con pretensiones progresistas (o hasta intenciones progresistas)—, una orientación y método que acepta ciegamente todas las tergiversaciones y calumnias acerca de la experiencia histórica del movimiento comunista y los estados socialistas dirigidos por comunistas, y que no aborda esta experiencia de una manera sistemática y consecuentemente científica, con la curiosidad honesta y abierta y con el deseo de encontrar la verdad, y con un escepticismo sin trabas hacia la “opinión común” (lo que “todo mundo sabe”) que es, y tiene que ser, parte del pensamiento crítico y el método y enfoque científicos de conjunto.
Para contribuir a plasmar en los hechos otro mundo realmente mejor, es necesario forjar algo mucho mejor que esta clase de orientación y método. Y no cabe duda de que es posible hacerlo.
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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"Una cooperativa que cambió de aspecto en dos años de dura lucha"1 es un artículo que vale la pena leer. El espíritu comunista se desarrolla vigorosamente en todo el país y la conciencia política de las grandes masas se eleva con rapidez. Los sectores atrasados de las masas se han movilizado con entusiasmo para alcanzar a los sectores avanzados, lo cual demuestra que la revolución socialista de nuestro país avanza impetuosamente tanto en lo económico (en aquellas partes donde la transformación de las relaciones de producción no ha culminado todavía), como en lo político, ideológico, teórico y cultural. De esto se desprende que para alcanzar a las grandes potencias capitalistas en cuanto a producción industrial y agrícola, tal vez se requiere menos tiempo del que suponíamos. Pues un factor decisivo, además de la dirección del Partido, es que contamos con una población de seiscientos millones. Más gente significa más ideas y mayor entusiasmo y energía. Nunca como ahora se vio a las masas populares tan animadas y pletóricas de audacia y combatividad. Las antiguas clases explotadoras se encuentran totalmente sumergidas en el inmenso océano de las masas trabajadoras, y quiéranlo o no, sus individuos se ven obligados a transformarse. Hay sin duda gente que, siendo reacia hasta la muerte a cambiar, está dispuesta a presentarse ante dios con su cabeza de granito; pero esto no afecta a la situación general. Todas las ideologías decadentes y demás factores inadecuados que subsisten en la superestructura se están derrumbando día a día. Aun se requiere tiempo para barrer con todas estas basuras, pero ciertamente su eliminación es inevitable. Entre las características que distinguen a los seiscientos millones de chinos, se destaca su "pobreza y desnudez". Esto podría parecer malo, pero en realidad es bueno. La pobreza impulsa el anhelo de cambio, de acción, de revolución. En una hoja de papel en blanco, desnuda, se pueden escribir las palabras más nuevas y hermosas y pintar los cuadros más originales y bellos. El dazibao2 es una nueva arma de gran utilidad, que se puede emplear en ciudades, aldeas, fábricas, cooperativas, establecimientos comerciales, entidades oficiales, centros de enseñanza, unidades militares y barrios, en fin, en todos los lugares donde hay masas. Su uso se ha generalizado y debe continuar para siempre. En uno de sus poemas, Kung Tsi-chen3 , que vivió en tiempos de la dinastía Ching, expresó:
Sólo con el viento y la tempestad el país revela su vigor,
Pero, ¡ay, los diez mil caballos están mudos!
¡Oh, cielo! Despierta del letargo, te suplico.
Envíanos a la tierra hombres de todos los talentos.
Los dazibao han disipado la pesada atmósfera en que "los diez mil caballos están mudos". Ahora yo quisiera recomendar una cooperativa a los camaradas de las setecientas mil y más cooperativas agrícolas del país y a los camaradas de las ciudades. Situada en el distrito de Fengchiu, provincia de Jonán, esta cooperativa, que se llama Yingchü, nos ofrece bastantes cosas que invitan a reflexionar seriamente. ¿Tiene aún el pueblo trabajador chino el aspecto de esclavos que tenía en el pasado? No. Se ha convertido en amo. El pueblo trabajador que vive en los 9 millones 600 mil kilómetros cuadrados de la República Popular China comienza ahora realmente a ejercer su dominio sobre esta extensión de tierra.
1 Este artículo fue escrito para presentar la cooperativa de producción agrícola de Yingchü, distrito de Fengchiu, provincia de Jonán. La cooperativa está situada en un terreno bajo, que antes se hallaba expuesto a frecuentes inundaciones; la población llevaba allí, antes de la Liberación, una vida miserable. Después de la Liberación, su existencia mejoró; en 1955 se estableció allí dicha cooperativa, que sufrió graves inundaciones, en sus dos primeros años de existencia. Sin embargo, apoyándose en los propios esfuerzos y desplegando la sabiduría colectiva, los cuadros y miembros de la cooperativa llevaron a cabo duros combates contra las calamidades naturales. Bastaron dos años para librar virtualmente de sequías e inundaciones las tierras de la cooperativa y para cambiar su aspecto en considerable medida, gracias a la construcción de obras hidráulicas y a la transformación de las tierras áridas en tierras irrigadas, y de las tierras alcalinas en arrozales.[regresa]
2 El dazibao, cartel manuscrito en grandes caracteres, es una nueva y poderosa arma, un medio de crítica y autocrítica que fue creado por las masas durante una de las campañas de rectificación del estilo de trabajo; también es utilizado para denunciar o combatir al enemigo. Constituye, además, una afilada arma para la discusión y la educación de las masas sobre la base de una amplísima democracia. Estos carteles en que la gente escribe sus puntos de vista, sugerencias, denuncias o críticas, son fijados por lo general en lugares públicos.[regresa]
3 Kung Tsi-chen (1792-1841) fue un pensador y escritor progresista que nació en Yenje (hoy Jangchow), provincia de Chechiang. Este poema, alusivo a la adoración a los dioses, lo escribió en 1839 en Chenchiang, durante un viaje de Pekín a Jangchow. [regresa]
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Revolución #115, 13 de enero de 2008
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Convocatoria del 31 de enero:
Esta convocatoria es del portal de la organización El Mundo no Puede Esperar — Fuera Bush y su Gobierno (worldcantwait.org). (La traducción es de Revolución)
Nosotros forjaremos el futuro.
Nosotros nos comprometimos a parar esta guerra sin fin por el imperio.
Nosotros no accedimos a un estado de tortura.
Nosotros no aceptamos una odiosa cultura de fanatismo e intolerancia.
Nosotros no nos mantendremos callados ante la pesadilla fascista.
Nosotros participaremos en acciones de resistencia civil para forjar un mundo mejor.
Nosotros somos quienes hemos esperado.
¡Tu gobierno no quiere lo que tú quieres! Tú quieres: alto a las guerras ilegales, la tortura y las detenciones indefinidas, las redadas contra los migrantes, los ataques contra los derechos de la mujer, los pasos hacia la teocracia, el fomento de un clima de avaricia e intolerancia y cerrar los ojos ante el calentamiento planetario.
Pero los principales candidatos republicanos a la presidencia quieren más del programa de Bush, y ninguno de los candidatos demócratas a la presidencia revocará lo que ha puesto en marcha el gobierno de Bush. Los cabecillas del Partido Demócrata sabían —y no dijeron nada durante años— de los videos de tortura de la CIA y del submarino.
Todos los que queremos parar el programa de Bush tenemos que, por medio de nuestra acción, crear un ambiente político en que se puede sacar al gobierno de Bush y repudiar tan completamente su programa que quienquiera lo reemplace sabe que no va a poder seguir cometiendo esos crímenes.
En los momentos como hoy, los que vivimos en este país tenemos que alzar la voz y hacernos oír, y actuar independientemente COMO PUEBLO. No dejemos que la historia nos recuerde de triste fama por quedarnos callados ante los crímenes graves, como los “buenos alemanes” que permitieron que los nazis llevaran a cabo sus atrocidades. En solidaridad con los torturados en nuestro nombre, y como color de resistencia, vístanse de naranja por todas partes y todos los días.
El 31 de enero, causen revuelo: Cuelgan letreros anaranjados en las tiendas; cuelgan estandartes anaranjados de oposición al programa de Bush de los puentes y en las universidades. Creen una atmósfera de resistencia regando el color naranja por todas partes.
El jueves 31 de enero: Paren “lo de siempre” con desobediencia civil masiva no violenta frente a centros de reclutamiento militar, oficinas de FEMA, centros de detención de migrantes, edificios federales y palacios de justicia, y defiendan creativamente a los desaparecidos, violados, torturados y desesperanzados.
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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Saludos revolucionarios:
Solo quería escribir para saludar y desearles suerte en la recaudación de fondos. Este periódico es una parte crucial e indispensable de mis intentos de crear una conciencia revolucionaria entre mis compañeros aquí cautivos. Así que siempre espero con ansiedad la llegada del mismo en el correo.
Muchas veces me pregunto cuál es la mejor manera de aplicar nuestra ideología, metodología y ética comunistas para ganar a los otros hombres aquí a nuestra causa. Siempre con la anticipación de que podemos hacer muchas cosas buenas aquí en estas mazmorras para cementar relaciones que nos permitirán participar en la lucha como se dicte a base de las circunstancias actuales de la sociedad fuera de esta prisión. Tenemos que mantener la vista fuera de estas paredes.
En los últimos años han pasado muchas cosas aquí. Hemos visto tantos reveses y desde mi punto de vista la represión contra los disidentes ha aumentado muchísimo. Contra todas las libertades que hemos ganado a través de los años, Roe vs. Wade, educación científica, etc. Y también tenemos nuestras batallas personales viviendo nuestras vidas en la América capitalista. En las zonas urbanas y comunidades oprimidas, y sin duda aquí en las prisiones.
Si no aprendemos a reconocer estas conexiones, caeremos en la trampa del individualismo burgués o, igual de malo, nos volveremos apáticos e inclusive temerosos de rebelarnos. Mantener la orientación correcta en nuestro diario vivir no es cosa fácil.
La represión ha causado que el soldado más valeroso se dé la vuelta. Hemos visto a los Panteras Negras perder su enfoque, perder la esperanza y hasta perder la vida. Sabemos lo que puede hacer el estado. Y aquí en estos campos de muerte, hemos visto las barbaridades de las que son capaces estos monstruos.
Pero mientras estemos dispuestos a apreciar un nuevo día, también debemos estar dispuestos a construir el camino hacia la libertad para todos… Y por eso debemos hacer nuestra parte. Para mí el periódico y la literatura del partido han sido mi punto de partida y mi medida.
No hay razón para esta carta, solo quería decir “What that communism like!” Manden mi cariño y mil gracias por todo.
En la lucha.
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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Saludos,
Les escribo sobre su campaña para regalar suscripciones al periódico Revolución a los presos. Creo que es una idea maravillosa y me comprometo a contribuir $25 dólares al mes durante los próximos doce meses a la campaña. Soy mujer. Hace unos ocho años me metieron en dos penales federales en Florida durante casi tres años. Una parte del sufrimiento de estar encarcelado es el control completo que tienen los opresores sobre el tipo de medios de comunicación e información que uno recibe. Se permite la televisión pero como bien sabemos todos, ese medio de comunicación no solamente no nos ilustra sino que promueve el mismo tipo de valores y punto de vista que nos dan expectativas de fantasía. Al preso le inundan constantemente de mensajes de que no sirve, que las decisiones que tomó en la vida lo llevaron a estas circunstancias trágicas y que no estaría en esta situación si se hubiera portado mejor. Bueno, yo me he dado cuenta de que en gran medida uno termina en la cárcel porque aprende la visión del mundo que promueven los medios de comunicación, las escuelas y la sociedad en general, es decir: uno primero y que se jodan los demás; busca dinero y cosas materiales como pueda sin importar a quién perjudica. La mayoría de las mujeres encarceladas están allí por delitos relacionados con la droga o por sacar dinero de una manera u otra. Desafortunadamente muchas de estas mujeres terminan presas y separadas de sus hijos por su relación con un hombre. También a la mayoría las colocaron de niñas con familias de acogida o las abusaron y maltrataron durante los años de desarrollo.
Este periódico representa el punto de vista de los oprimidos en este país y el mundo. Nos enseña de cuál lado estamos y el único camino hacia la liberación para nosotros y los oprimidos por todas partes del mundo. Esta información hace tanta falta detrás de los muros de la prisión. No digo que la va a abrazar la mayoría de la población sino que hay presas que reconocen que este sistema en que vivimos no obra en beneficio nuestro. En los penales donde estuve presa, el 50% de las prisioneras eran latinas. Esta información la conoce poca gente en el mundo. En sus países de origen eran desesperadamente pobres y recurrieron a la venta y tráfico de drogas para mantener a la familia. En muchos casos eso era la única opción porque a las economías de esos países las controlan las demandas estadounidenses.
Eso lo aprendí al leer la prensa revolucionaria. Creo que las presas deben tener acceso a esta información y darse cuenta de que este sistema no puede ni le importa ofrecerles una vida buena y alegre a ellas y a sus hijos, y que el único futuro que les espera bajo este sistema es alguna forma de miseria para ellos y la gente de su clase. Eso no cambiará con cambiar el color del presidente; tenemos que cambiar el mundo. Pero primero tenemos que entenderlo.
Condenada de un delito grave
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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"En un momento en que buena parte de la humanidad vive en un infierno, en que el horror de la ocupación yanqui de Irak amenaza con escalar a una guerra contra Irán, en que el futuro del planeta está en riesgo, el periódico Revolución tiene que circular mucho más y con más empuje; tiene que desenmascarar lo que está sucediendo; tiene que mostrar el porqué y la solución revolucionaria que beneficiará a la gran mayoría de la humanidad"
De "¡La verdad... en preparación para la revolución!"
Para el 20 de enero, recaudamos $301,181 en contribuciones y promesas a la campaña para ampliar la circulación y recaudar fondos del periódico Revolución. Es el 60% de la meta. Además del periódico, el total incluye donaciones a proyectos específicos que contribuyen a ampliar la circulación y mejorar el contenido. El Fondo de Literatura Revolucionaria para Presos nos informa que ha recibido un poco más de $35,000 para subvencionar suscripciones a Revolución para presos. Además, el Global Center/Proyecto Woodward Jena informa que ha recibido más de $9,000 para apoyar a los corresponsales que informan desde Jena, Louisiana.
Se puede lograr mucho en la semana que queda de la campaña para ampliar la circulación y recaudar fondos. Es hora de volver a ponerse en contacto con todos los que han recibido "¡La verdad... en preparación para la revolución!" para recolectar las contribuciones y promesas de $100. Es hora de recibir las contribuciones y suscripciones de grupos de compañeros, familiares, compañeros de trabajo y profesionales, incluso si hay que hacerlo a comienzos de febrero.
Como dice "¡La verdad... en preparación para la revolución!": “TÚ, y las personas como tú, lo harán posible. La recaudación de fondos es una parte esencial de la revolución. Es una manera importante en que el movimiento revolucionario se conecta con toda clase de gente. Y la recaudación y contribución de fondos es una manera importante de apoyar a la revolución”.
Lo que puedes hacer:
Contribuye a la campaña de recaudar fondos del periódico Revolución por cheque, giro postal o en línea.
Haz cheques a nombre de “RCP Publications” e indica que es para la campaña para recaudar fondos. Si quieres contribuir a un proyecto específico, nota el proyecto en la línea de memorando del cheque o en la carta. Si quieres contribuir en cuotas, indica la cantidad y el período en la tarjeta o carta. Si quieres ser contribuidor con regularidad, indica esto. Envía las contribuciones a: RCP Publications, P.O. Box 3486, Merchandise Mart, Chicago, IL 60654.
Se puede contribuir directamente en línea con una tarjeta de crédito. Visita el portal revcom.us y haz clic en “¡Dona a la campaña para recaudar $500,000!”. Podrás escoger contribuir una vez o contribuir con regularidad. Las contribuciones NO se pueden descontar de los impuestos federales. Por el momento, RCP Publications no puede aceptar contribuciones de los lectores que viven fuera de Estados Unidos. Si tienes preguntas, comunícate con revfund@hotmail.com.
Los siguientes proyectos no son parte del periódico Revolución/RCP Publications, pero su misión contribuye a ampliar la circulación y mejorar la calidad de Revolución.
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Revolución #118, 3 de febrero de 2008
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Enchúfate con la revolución
Nueva York
9 West 19th St. (entre las avenidas 5 y 6)
212-691-3345
revolutionbooksnyc.org
Los martes, 7 pm
Te invitamos a una serie de discusiones amplias y penetrantes de la nueva serie “Hacer la revolución y emancipar a la humanidad”, de Bob Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU. Las discusiones están abiertas a todos, tanto los que han estado estudiando las obras de Bob Avakian como los que acaban de descubrirlas. Juntos vamos a investigar unos de los temas más importantes con que tienen que bregar los que quieren ver un mundo diferente.
29 de enero: ¿Y la democracia? ¿Qué es la dictadura? ¿Es Estados Unidos una democracia, una dictadura, o las dos? Si se podían realizar los “auténticos ideales de los padres de la patria”, ¿cómo sería y por qué?
5 de febrero: ¿Qué es el problema con la religión, y cómo trataría o debe tratar una nueva sociedad con las creencias e instituciones religiosas? ¿Existe dios? Y si no existe, ¿no se necesita un dios para “comportarse bien” o para tener esperanza y propósito?
12 de febrero: ¿Qué pasó en las sociedades socialistas? ¿Cómo sería “hacerlo mejor” y se lo puede hacer realmente?
Los Ángeles
Libros Revolución
312 West 8th Street 213-488-1303
librosrevolucion.blog.com
29 de enero, martes, 7:30 pm
El presentador radial Michael Slate estará en Libros Revolución para continuar una discusión que empezó en su programa “Beneath the Surface”: ¿Son las elecciones el medio para cambiar el mundo? En el programa a las 5 pm, Michael hablará del papel de las elecciones en la sociedad actual con Norman Solomon, escritor y crítico de los medios; y Sunsara Taylor, corresponsal del periódico Revolución.
También a las 7:30 pm
Proyección y discusión en español de pasajes del DVD de Bob Avakian “Revolución: Por qué es necesaria, por qué es posible, qué es.”
31 de enero, jueves
El personal de la librería exhorta a todos a participar en las acciones del día en el centro en respuesta a la convocatoria nacional de El Mundo no Puede Esperar—Fuera Bush y su Gobierno: frente al edificio de ICE en oposición a los ataques a los inmigrantes; y en la noche en Hollywood para protestar contra la guerra frente al debate demócrata en el teatro Kodak. Después, vayan a Libros Revolución para una “casa abierta” y discusión bilingüe del nuevo número de Revolución.
1º de febrero, viernes, 7 pm
Cinema Revolución presenta: “Sir! No Sir!”, un documental sobre el movimiento de resistencia de los soldados a la guerra de Vietnam, de David Zeiger.
3 de febrero, domingo, 4:30 pm
Discusión bilingüe en curso de la charla de Bob Avakian “Hacer la revolución y emancipar a la humanidad”. Hablaremos del pasaje “Marxismo como ciencia—Refutación de Karl Popper”, de los números 111 y 112 de Revolución.
6 de febrero, miércoles, 7 pm
La primera de una serie de discusiones del libro The Science of Evolution and The Myth of Creationism, Knowing What’s Real—and Why it Matters (La ciencia de la evolución y el mito del creacionismo, Saber qué es real y por qué importa), de Ardea Skybreak. ¿Por qué es la evolución importante para todos? ¿Qué entendió Darwin?
9 de febrero, 2 pm
“Oponerse a la supremacía blanca y llegar a un mundo mucho mejor”: Presentación y discusión con Clyde Young, del Partido Comunista Revolucionario.
16 de febrero, sábado, llama para enterarte de la hora
Recepción para Hank Brown y Alice Woodward, corresponsales del periódico Revolución que han informado desde Jena, Louisiana
Berkeley
2425 Channing Way
cerca de la avenida Telegraph